Hace un par de semanas contamos con una visita de lujo. Juan Eslava Galán formó parte de nuestro ciclo de cenas literarias #ElSaborDeLasPalabras. Como sabéis,  Eslava es uno de los autores más prolíficos que hay en nuestro país (publica una media de dos libros año). Lo cierto es que personalmente solo habíamos hablado en una ocasión, en la gala del Premio Azorín del pasado mes de marzo, pero no tardó nada en aceptar la propuesta de nuestra cena mensual.
A veces conoces a alguien que te hace dar una vuelta de tuerca a viejas ideas. Juan nos estuvo hablando de cómo se construye una novela, de qué hace falta para documentar una historia y de qué tipos de escritores hay. A mí me consiguió despertar ese impulso dormido de la escritura y desempolvar una historia que, si todo sale bien, verá la luz en unos meses, sea por un medio u otro.
Os voy a dejar aquí el vídeo resumen de su visita, como hacemos con todos los autores de este ciclo. Pero os voy a dejar una pregunta a los que escribís normalmente: ¿sois escritores brújula o escritores mapa?

Nos vemos pronto

Por Joaquín Juan

Lisboa Story, Wim Wenders

Lisboa es una película

muda llena de sonidos

que quedan por grabar;

allí, en el barrio de Alfama,

un viejo palacio destartalado,

repleto de azulejos,

de niños y de tiempo,

alberga a Teresa Salgueiro

y a los músicos de Madredeus.

Lisboa es un antiguo cine

en ruinas que se llama París:

una terraza con vistas

al Tajo,

listones de madera

sobre el suelo

y el ruido metálico

de las goteras

le ponen banda sonora

a la ciudad.

En 1993 apenas quedan

cines en Lisboa:

Ciao, Federico,

escribe el ingeniero de sonido

sobre los desconchados de la pared;

al cabo, como decía

Manoel de Oliveira,

la única cosa verdadera

es la memoria,

pero la memoria

tan sólo es una invención,

y se marchaba por las calles

angostas

de la Ciudad Blanca,

salía de campo

a la manera de Chaplin,

haciéndonos reír…

y soñar.

22 Ángeles

13 diciembre, 2016 — Deja un comentario

Quizá en los últimos meses, por circunstancias, me he vuelto más crítica. No sé si es mi culpa -que tengo ahora una mala perspectiva- o son los hechos -y estáis de acuerdo conmigo-, pero os voy a comentar lo que pienso de lo que se emitió ayer en TVE (y siempre tenéis la sección de comentarios para hacer réplicas y contrarréplicas).

Ayer, tras varios meses anunciando su estreno, la cadena nacional emitió por primera vez la película 22 Ángeles que, si no recuerdo mal, en un principio se había presentado como una serie de alta producción (y se ha quedado en un TV movie de sábado para hacer la siesta).

Nos encontramos anoche, a pesar de la expectativas,  ante una película con errores de script constantes, con un guión  totalmente aséptico lleno de incoherencias, una trama forzada y unos personajes históricos que nada tenían que ver con su historia.

Es fundamental dar a conocer a los médicos españoles que llevaron la vacuna de la viruela a ultramar, a los héroes que lograron que la viruela fuese la primera enfermedad erradicada en el mundo, a los creadores del sistema actual de vacunación. Pero la realidad es suficientemente buena y está bastante documentada como para que con dinero público se haga un panfleto amoroso y se destroce la historia.
Tengo la suerte de conocer los detalles de la vida de Isabel Zendal, no de Cendala, que se pasan por alto -o directamente se falsean- en esta película. Salvany fue un médico tísico con graves problemas que hicieron todavía más heróica su hazaña de salvar el mundo, no un playboy que consiguió su puesto a través de la picaresca. De Balmis existen evidencias para pensar que podía ser un caso de Asperger, que no hubiera formado parte nunca de determinadas escenas ni tramas de este film.

Muchos dirán que es una película, que ahí está la libertad del creador, del contador de historias, que la ficción es un milagro que nos ayuda a colorear la realidad y por supuesto, que esta historia está basada en una novela y no en los hechos reales. Bien, estoy de acuerdo, nada que discutir ante ese argumento salvo un matiz personal: ya que gastamos una barbaridad de dinero público en hacer una película sobre nuestros héroes, dignifiquemos y respetemos sus hazañas, no le quitemos a la gente las ganas de seguir conociendo su propia historia.