Santa Teresa, Fernando Delgado y el Premio Azorín 2015


azorindelgado--644x362Ayer por la tarde se falló la trigésimo novena edición del Premio Azorín de novela, convocado una vez más por la Diputación de Alicante y la Editorial Planeta. Este año el galardón ha recaído sobre el periodista, locutor y escritor Fernando Delgado. La novela premiada habla del admirativo amor que sentía Santa Teresa de Jesús por su segundo confesor  el fraile Jerónimo Gracián, en el contexto de la reforma de la orden del Carmelo y las luchas por el poder eclesiástico en la España de Felipe II.

Yo no soy una experta en Santa Teresa pero me parece uno de los personajes más atractivos de la historia de España en el siglo XVI. ¿Por qué? porque era una mujer muy determinativa, tenía muy claro lo que quería y lo que no quería y no dudaba en enfrentarse a quien fuera para conseguirlo. Quizá parte de este carácter se diera porque se educó con su hermano Alonso leyendo libros de caballerías. Así como en la poesía no le hacía sombra a San Juan de la Cruz, como prosista era maravillosa, Fernando Delgado dice “la mejor de todos los tiempos”. Voy a intentar hacer un resumen de lo poco que sé al respecto.

La cuestión es que las dos opciones que se reservaban para una mujer de esa época eran, o adjudicarle un marido y ponerse a tener hijos o bien ingresar en el convento. Posiblemente ella había visto a mujeres de su familia vivir la primera opción e incluso morir de parto y decidió elegir la segunda. Sin embargo, al incorporarse en el convento de La Encarnación de Ávila descubrió una vida muy alejada de lo que ella pensaba que debía ser una vida dedicada a la oración (trescientas mujeressanta-teresa-y-san-juan-d-ela-cruz-alba-de-tormes-e1418390010662 viviendo juntas entre las que además había distinciones sociales). Entonces comenzó a urdir su reforma del Carmelo (orden Carmelita) con la idea de crear pequeños conventos donde las monjas eligieran a la abadesa y trabajasen la tierra para ganarse su sustento. Viviendo así una vida más cercana a la de los antiguos Padres de la Iglesia. Vamos, en la línea reformista que estaba sufriendo la Iglesia Católica en esos momentos tras la reforma de Lutero (calvinismo, erasmismo, luteranismo…). Y entonces fue cuando le llegó como confesor el carmelita Fray Juan de Santo Mathía (San Juan de la Cruz), que había estudiado en la Universidad de Salamanca con Fray Luis de León. Un hombre de carácter muy apocado, al que ella le confiesa sus preocupaciones y sus inquietudes por reformar la orden. Coinciden en los aspectos, la diferencia era que ella quería luchar por el cambio en la orden y él había pensado en cambiar de orden directamentre. Sin embargo, dado su carácter, como he dicho antes, lo convence para que luche por el cambio en el Carmelo. Esto le costó a San Juan castigos por parte de sus compañeros, puesto que claro, la reforma que promovían conllevaba para muchos una pérdida de privilegios. Siempre se habló de la admiración entre Santa Teresa y San Juan, por aquello de que en la época no era frecuente encontrar hombre y mujeres que trabajasen mano a mano y con esa complicidad. Sin embargo más tarde Santa Teresa tuvo otro confesor, el fraile Jerónimo Gracián. Y es en la relación de amistad y complicidad en la que basa Fernando Delgado su novela, por lo que no seguiré hablando de historia y dejaré que disfrutéis con el Premio Azorín 2015 titulado Sus ojos en mí.