Mi color favorito es verte (cajas críticas)


Debo reconocer que desde que se otorgó el último Premio Planeta he sentido curiosidad por la historia de la que voy a hablar en las próximas líneas. Quizá fuera el título, muy bien elegido; quizá la idea de que fuera una historia de amor dramática a la par que real; quizá fueran ambas cosas coincidiendo con un momento de mi vida especialmente delicado. La realidad es que, a pesar de todos esos factores, no lo leí en su momento, lo hice ahora, la pasada semana, en un momento quizá todavía más complicado de mi vida.

eyreinterior_100Me encuentro ahora, una semana después de haber cerrado la solapa y haber incluido el ejemplar en mi librería, con una hoja de notas que, posiblemente, si fuera Pilar Eyre, me resultaría mucho más fácil organizar y transmitir.

No sé hasta qué punto la historia es real o es una estrategia de marketing de Planeta. Sé que hay quien se la cree de cabo a rabo, y quien no se cree nada. Yo creo que como literatura que es, algo de ficción tendrá aunque no me parece increíble lo que plantea, ya que he sido testigo de varias situaciones en las que la realidad ha superado con creces a la ficción. Y además de todo eso, el producto de la historia de amor me parece secundario en este libro y no la razón por la que ha tenido éxito ni, por tanto, del debate.

No nos encontramos ante una historia de amor espeluznante de las que, a medida que pasas las páginas, te van quitando el hipo y atrapando en sus redes. Nos encontramos ante cómo vive una historia para ella ideal, pero breve y por casualidad, una mujer que, ante todo, trata de evitar la soledad, que ha pasado por la pérdida de su marido, que siempre trata de tener la casa llena y que es consciente de que necesita sentirse deseada para mantener su equilibrio emocional.

Pilar en este caso, utilizándose a ella misma como personaje principal y desenmascarando o no sus pensamientos con una escritura fluida, consigue que un público -muy numeroso diré- de mujeres de su misma generación empatice y se sienta representado en esta historia, anhelando que ocurra algo parecido en su vida sentimental para que empiece a cobrar sentido de nuevo.

Para mí esta novela es una exteriorización de emociones descontroladas y  de pensamientos divergentes; de la psicología femenina caricaturizada en muchos momentos y llevada al extremo para sacarnos una sonrisa a los lectores. Pero todo ello bien organizado y narrado, y es ahí donde radica el verdadero mérito de la novela.

Pilar Eyre sabe muy bien a qué público se dirige. Si es cierta su narración -y ya se lo habían avisado los propios editores- muestra inteligencia y acierta con una prosa ligera, de frases breves y dinámicas que agilizan la lectura; incide en las reflexiones sobre el paso de los años, la relación entre las mujeres de su edad (todas tenemos las amigas nobles y las “amigas brujas”) y la fugacidad de la belleza con la necesidad de cosméticos y cirugía para mantener vivo ese sentimiento de deseo que ya he comentado antes. Y todo eso que nos cuenta lo alterna con una investigación sobre un suceso ocurrido al principio de la novela provocado por un corresponsal de guerra llamado Sébastien.  Así pues, en ella se  resume la realidad del pensamiento y deseo femenino de este siglo en una clase social medio-alta (que, por otro lado, es la que va a comprar el libro) muy bien organizado,  alternado con la intriga de fondo sobre la identidad y el paradero de ese hombre perfecto que todas deseamos.

¿Y por qué no considero que la historia principal de la novela sea ese amor de tres días en Llafranc y la búsquedami-color desesperada de una mujer loca de amor que mueve cielo y tierra para encontrar a su amado? Pues porque, en realidad, creo que la historia amorosa no tiene en sí misma contenido para llenar una novela.

He leído en algunos artículos que Pilar lo que hace es contar una historia de amor y rellenarla con paja para que las páginas lleguen a formar una novela. No estoy de acuerdo. Creo que la novela en este caso es Pilar en sí misma, su psicología, sus pensamientos y su forma de ver la vida narrados gracias a un detonante llamado Sébastien. Y, además, pienso que da en el clavo a nivel comercial creando un libro con un trasfondo de autoayuda para una generación que está harta de leer libros sobre la felicidad escritos por profesionales de la psicología que no son precisamente un ejemplo de ella.

Ahora, como psicóloga, siempre me permito hacer un inciso, y debo decir que el elemento resiliente por antonomasia es la creatividad, y tras la debacle emocional que debió suponer su historia -si bien es cierta- y el fracaso editorial que le auguraban los editores si continuaba con el mismo género literario que trabajaba hasta ese momento, solo puedo felicitar a Pilar por ser quien es y haber logrado el éxito utilizando su propia mentalidad de mujer fuerte y creativa.

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