Hombres buenos (de @perezreverte)


32bb90e8976aab5298d5da10fe66f21dConfiesa Pérez Reverte en una entrevista en La Razón, que  la intención de Hombre buenos no es otra que la de  “demostrar que en un mundo como el actual, donde el fanatismo, la estupidez y la ignorancia hacen tanto daño, donde radicalismos absurdos están destrozando muchos lugares del mundo, sigue siendo el diálogo y la razón, la cultura en torno a los libros y la buena voluntad el único mecanismo de salvación, la única terapia y analgésico” (http://www.larazon.es/cultura/perez-reverte-no-estudiamos-a-los-hombres-buenos-NY9760971#.Ttt1Ga1xbkDp97o). Y a partir de ahí poco más queda que decir, salvo si el autor consigue su propósito o no, algo que a cada lector le toca juzgar.

Sí puedo decir, a nivel personal, que la lectura de esta novela ha supuesto una experiencia muy deleitosa para mí, puesto que el siglo XVIII, el de “Las Luces” el de “La Razón”, está  -creo- muy al margen de lo que se lee y se escribe e, incluso, de lo que se estudia en la actualidad, pues casi ha desaparecido en algunos currículos  de Literatura Española, cuando –en mi opinión- constituye uno de los periodos más interesantes en cuanto a lo que de avance supuso en el mundo de las ideas y de la evolución de la humanidad.

Los protagonistas de esta novela de aventuras, de viajes, histórica… (todo ello  y algo más es Hombres buenos) son eso, dos hombres buenos, dos académicos de la lengua española que no tienen mejor tarea que encontrar y comprar en París y traerse a España por encargo de la Real Academia de la Lengua Española, los 28 tomos encuadernados en piel de la primera edición de la Enciclopedia de  Diderot y D’Alembert con el sello y el ex libris correspondiente, pertenecientes a la edición princeps que, con una tirada algo inferior a los 5.000 ejemplares, fueron apareciendo entre 1751 y 1772.

Estos dos hombres buenos (el bibliotecario Hermógenes Molina y el brigadier Pedro Zárate y Queralt), representan claramente la Ilustración española: el primero, ilustrado que mantiene sus convicciones católicas e intenta hacer con ambas un raro equilibrio; el segundo, al que todos llaman “el almirante”, un ilustrado en el pleno sentido de la palabra. Y como en toda historia, si estos dos son “los buenos”, también encontramos a “los malos”, aquellos que van a intentar, desde dentro mismo de la Academia y por distintos motivos, poner todos los problemas posibles a los protagonistas para que no consigan su propósito, para lo que contratarán los servicios del mercenario Pascual Raposo. Los diálogos entre Molina y Zárate a lo largo del viaje hasta París y, una vez allí, con el abate Salas Bringas Ponzano, un cura revolucionario aragonés que actuará como su guía en la “ciudad de la luz” son, además de una delicia, una excelente representación de las ideas ilustradas.

Pero por si todo ello no fuera bastante (que lo es), hemos de  añadir un elemento más de atracción: el que constituye sudescarga (3) interrelación con la actualidad, no ya solo porque los temas de los que se habla nos resultan totalmente “de hoy”, sino por la aparición en la escena de actuales académicos de la lengua con los que el propio Pérez Reverte interactúa para encontrar respuestas en su investigación previa a la escritura de la novela, por lo que asistimos también así, como quien no quiere la cosa, a su “cocina”. De esta manera podemos disfrutar  de los diálogos que el autor mantiene con Darío Villanueva, Víctor García de la Concha o Francisco Rico entre otros, convertidos de este modo en la obra en “ilustrados” del siglo XXI. Vamos, y como díría el propio Villanueva, un auténtico y divertido “juego de espejos”.

Hombres buenos, en fin, nos “descubre” de otra forma un importante y poco conocido periodo de nuestra historia y nuestra literatura, el de la Ilustración, poniendo a los personajes a actuar en un decorado magníficamente descrito y documentado: el del París prerrevolucionario. Y lo hace siguiendo una de las máximas ilustradas: “enseñar deleitando”. Aprender y deleitarse a la vez que descubre la bondad de algunos héroes anónimos sin los que, sin lugar a dudas, no seríamos lo que hoy somos y en los que apenas o nada se fija la historia oficial, es lo que hace el lector de esta novela.

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One thought on “Hombres buenos (de @perezreverte)

  1. me ha encantado como lo describes, me dan tantas ganas de leerlo, lo comprare tanto me sea posible ,y es cierto ese etapa de la historia es una de las más importantes, pues definió mucho de la actual, saludos

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