Bajo tu Kilt. (Post 2. Edimburgo)


El castillo de Edimburgo es también una visita fundamental, no ya por el castillo en sí mismo, que desde la calle por la que se accede merece la pena o por ver el pórtico, el museo o los sótanos…sino por las vistas. El castillo ha sido la base del Ejército británico en Escocia desde 1745, cuando tuvo lugar la última contienda, hasta 1920, ahora es uno de los puntos turísticos más importantes de la ciudad.
Desde allí, bajando por Victoria St, con sus callejuelas y tiendas de todo tipo puedes llegar hasta la Catedral de St Giles o Gran Iglesia Presbiteriana de Edimburgo. Realmente solo fue catedral (como base del obispado) desde 1633 hasta 1638 y de 1661 a 1689. Aunque el edificio actual es del siglo XV fue restaurado en el XIX. No es una iglesia preciosa, la verdad, pero tiene mucha historia y visitarla cuando vas a Edimburgo es fundamental además de inevitable (porque te la vas a encontrar aunque no quieras).
Al salir de la iglesia el espectáculo que encontramos fue increíble. Era sábado por la tarde y había varias bodas por la zona. Los novios y muchos de los invitados vestidos con el Kilt, la procesión que se genera al salir de la iglesia, la gaitas…es un espectáculo que yo llegué a dudar incluso de que se tratase de un montaje para turistas.
Desde allí nos dirigimos a buscar refugio porque de nuevo empezó a llover y nos metimos en la National Library; un buen lugar en el que se pueden ver exposiciones y al que acude gente para conectarse a internet o para reunirse con sus profesores de idiomas, ya que la cafetería es cómoda y silenciosa.
Tras pasear todo el centro de la ciudad volvimos al hotel a descansar, al día siguiente nos esperaba Calton Hill.
Calton Hill se eleva al final de Princess Street, se trata de una acrópolis en cuya cima se pueden encontrar diferentes monumentos de principios del XIX. También es uno de los mejores miradores de la ciudad. En la parte sur de este cerro se puede ver la fachada de St Andrew´s House (sede del gobierno hasta 1996). Más adelante y basado en el templo de Teseo (Atenas) encontramos el Royal High School, que es de principios del XIX y ha tenido alumnos destacados con Graham Bell o Walter Scott. También se puede ver el Monumento a Burns, de estilo griego y construido en 1830. Al llegar a la cima te encuentras una especie de Partenón, se trata del National Monument y se construyó para honrar a los escoceses caídos en las guerras napoleónicas. También encontramos el Monumento a Nelson, que conmemora la victora en Trafalgar. Para terminar la ruta a pie por esta colina llegamos al City Observatory, basado en el templo ateniense de los Vientos y construído a principios del XIX que ofrece, sin lugar a dudas,  las mejores vistas de la ciudad.
Como no estamos muy acostumbrados a la transparencia política nos fuimos desde allí hasta el Parlamento escocés. ¿Sabíais que el arquitecto que lo diseñó era español? Enric Miralles fue el creador de este edificio asombrosamente moderno y lleno de simbología. Desde el salón de plenos en el que se juntan mar y tierra con un diseño en el techo inspirado en el casco de los barcos hasta la planta del propio edifico que es “la flor de la democracia enraizada en el suelo”. El público tiene acceso a todo el edificio tanto por visita libre como por visita guiada. Allí se pueden encontrar libros con todas las decisiones que se han tomado en el parlamento a lo largo de los años ya que para ellos la transparencia política es incuestionable. Igualito que aquí.

Mañana me voy a Nueva York así que estaré de nuevo una semanita desconectada. A la vuelta os sigo contando.