Hombres desnudos


 

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Por Manuel Avilés

ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT.   PREMIO PLANETA 2015

9788408147879

No soy lector asiduo de premios literarios. No me fijo en si un determinado libro ha ganado un premio para determinarme a leerlo. Es más, en muchas ocasiones, he pensado que los premios están dados de antemano y que son muchos los intríngulis – diferentes de la calidad de la obra- que determinan que una editorial adjudique un premio a determinado autor.

Hombres desnudos, por lo que voy leyendo, se sale del estereotipo del premio. La autora ya me sorprendió hace años con su obra sobre “La Pastora”, una maqui hombruna que anduvo de guerrillera en la postguerra por las sierras de Castellón, que acabó en la cárcel y acogida, a su puesta en libertad, por un funcionario compasivo.

En principio hay dos historias paralelas: Un profesor de literatura es mandado, sin contemplaciones, al paro desde su puesto de profesor de refuerzo en un colegio de monjas. El sufridor encaja el golpe hasta que comienza a darse cuenta de que, una vez en el pozo, no es tan fácil salir y que, lo que podría pensarse como algo transitorio, puede convertirse en permanente.

Por otro lado, una señora rica, dueña de una empresa solvente, con marido asesor jurídico de la misma, es plantada sin compasión ni miramientos: su marido la abandona por otra mujer más joven, traductora simultánea. La señora recobra “su libertad”, sus salidas, su estatus de mujer soltera aunque en el fondo late la amargura de la soledad y el abandono. En medio de esos sentimientos toma conciencia y rumia su fracaso “me estoy volviendo colérica… No me importa cambiar de actividades o de estilo de vida pero no soportaría cambiar mi modo de ser. Puedo llegar a olvidar la humillación de que me haya abandonado por otra chica más joven….”.

Ambos protagonistas salen del pozo del paro, del abandono y de la soledad a su manera, que es una manera peculiar. En sus nuevas relaciones – inherentes a su  situación distinta- se dejan ver una vez más y por si ya no estuvieran puestas de manifiesto, las pasiones, la inseguridad, la lucha por la vida, el ansia de equilibrio y  la felicidad imposible que busca todo ser humano.

La autora consigue armar una novela coherente, creíble, de fácil lectura en la que uno se va sumergiendo sin querer y en la que se disfruta con el placer de  lo bien hecho. Y hasta ahí puedo llegar porque ya sabéis mi principal preocupación: no reventar las novelas y dejar que cada lector descubra los intríngulis de la obra en cuestión.