Lo que el viento se llevó


rafa
Por Rafa Zamorano

Y sabéis que los domingos toca reírse un raro con Pajas mentales y otros cuentos y aquí va, en resumen, “la vida y la obra de un pedo” según nuestro cronista dominguero Rafa Zamorano.

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

Hola, soy un pedo; o como a los humanos os gusta decir en las cenas de gala, una flatulencia. Yo, personalmente, creo que flatulencia es una palabra más obscena que pedo, pero hace tiempo que dejó de importar lo que dijera, y mucho más lo que pensase. Ahora me encuentro en una de las capas de la atmósfera -no sé cuál-, flotando sin rumbo y expandiéndome junto con otros compañeros de viaje. El lento trayecto hasta estas alturas, largo y sin esperanza, me ha dado la oportunidad de sumirme en una reflexión sobre mi existencia. Esto era, realmente, lo que venía a contar.

Nací con disimulo, de tinieblas volcánicas, sin temblores ni gemidos, un parto indoloro. No 240_F_40650792_77JY0Y9pA0XHvgmO8dGWisCkyKl9ziywsé si de hombre o de mujer -o cualquier otro animal sobre la faz de la tierra-, pero prefiero pensar que fui engendrado en vientre humano, por eso que dicen por aquí arriba de la sangre azul. Los pedos de vaca están muy mal considerados; de igual modo lo están los de perro y los de cabra. Los de humano tenemos un porte nobiliario, y somos respetados. Quizá, algún día, nos llegue el turno de la veneración.

La vida de un pedo es corta y desagradable. En muchas ocasiones, somos maltratados por ráfagas de viento y golpes de sábana incomprensibles, por el repudio de nuestros progenitores, su silencio descabellado y atroz, su inhumana indiferencia; porque todos saben que estamos ahí, pero nadie habla, nadie se atreve a mencionar nuestro nombre. Somos los innombrables, los que aman sin ser amados.

Nada más llegar al mundo, normalmente tras un mal empacho, comienza nuestro dolor. Es por esto que muchos pedos se han unido en congregaciones y desarrollado corrientes de pensamiento. Algunos, ya en el límite de su tormento, han llegado a afirmar que el mundo no existe y que en realidad no somos pedos, sino malas reencarnaciones, pero que en una vida futura seremos de nuevo dignos de existir.

¡Malas reencarnaciones! Pero ¿qué puede ser mejor que un pedo? No hay nada malo enSM058S-Hojas-al-viento-Posteres flotar y expandirse; aunque sí es verdad que pasados unos instantes desde nuestro nacimiento, perdemos nuestra principal facultad: el olor. Algunos hasta nacen sin ella. Este hecho ha llevado a pensar a muchos pedos que la juventud es efímera, y han compuesto poemas al respecto. Otros han desarrollado teorías eugenésicas, con las que dan a entender que sólo los pedos más olorosos tienen derecho a reproducirse.

Todo es un sinsentido. Ni siquiera sé si es cierta la muerte. Nosotros llamamos muerte a cuando un pedo se ha expandido tanto que no puede articular palabra o moverse por sí solo. Pero quién sabe si seguirá sintiendo, y pensando. Tengo miedo de que llegue ese día. Tengo miedo, y temo que ese momento ya haya llegado.

2 thoughts on “Lo que el viento se llevó

  1. Dado que un mol de CO2 contiene 6,023 X 1000000000000000000000000 (diez elevado a 23) átomos, cada vez que respiramos engullimos unos miles de átomos de la primera ventosidad que expulsó Escipión en Cartagena. Algunos de estos átomos fueron utilizados por Cristo, en el aire que expulsó diciendo aquello de “Mi Paz os dejo, mi paz os doy” y hoy andan mezclados y revueltos cada vez que inspiramos o expelemos. Nada se crea ni se destruye, todo se aprovecha.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s