El verano eterno


Huele a tomillo, romero y azahar la costa Levantina. Con paso firme el sol nos deja su impronta. El verano ya está aqui. Vivimos en la zona más privilegiada de España. Por estos lares no conocemos

Eduardo Boix
Por Eduardo Boix

el significado de la palabra entretiempo. Pasamos de un verano húmedo y agotador a un verano suave pero agotador igual. Alicante es una ciudad luminosa y mágica que de un tiempo a esta parte, está despertando. Paseo por sus calles buscando elementos que me ayuden con esta columna semanal, que me den la chispa que lo prenda todo.

Paseando me paro en el numero 4 de la Rambla Méndez Núñez y observo el espacio donde tuvo que estar la vieja fábrica”La Ibense, Fábrica de Helados Finos”. Imagino una cartelería típica de la época pintada en rojo sobre la fachada. Saint de Exupery estuvo, que se sepa, en dos ocasiones por Alicante. Aquella vieja heladería fue parada obligada del piloto, dos cartas a una amiga con hojas con el membrete de dicho negocio así lo constatan. Sigo avanzando con mi café para llevar, como cada mañana, y comienzo a imaginar los lugares por donde pudo pasar. En una de las cartas explica lo que le sorprendía el paisaje de palmeras y el buen tiempo, dos alemanes en manga corta constatan lo que él dijo.

Vivimos en un lugar de paso. Un espacio internacional donde nos visitan gentes de muchas procedencias y status. Las prisas hacen que no nos fijemos en nadie. No reparamos en las caras, ni en los gestos ni en las miradas. Nadie habló del escritor francés. Nadie ha hablando de su estancia o algún recuerdo. No vemos más allá de los confines de nuestra nariz y nos perdemos en la inmensidad del desasosiego.