Neckan (Festival de cine de Alicante)


Por José Luis Escobar

Gonzalo Tapia, director y guionista de NECKAN logra crear un ambiente de intriga desde el primer minuto en el que atrapa al espectador hasta que resuelve en el minuto final.

En 1956, fecha en la que las tropas españolas salen del norte de Marruecos, un joven abogado investiga en Tetuan unas misteriosas muertes acaecidas veinte años antes, concretamente el día anterior al golpe de estado de Francisco Franco, en 1936.

Como Edipo, el protagonista,  se empeña en buscar la verdad a cualquier precio y encuentra  a alguien que le causa espanto: él mismo.

En la búsqueda el protagonista pierde todo rastro de candor. La identificación de los autores de asesinatos amparados en una guerra civil, borran cualquier vestigio de ingenuidad en el investigador. No hay inocencia en la retaguardia de una guerra así

Gonzalo Tapia, rinde un homenaje a los maestros  de escuela de la Segunda República. Tanto éstos como Franco fueron conscientes de algo que parece olvidado: el futuro de una nación está en manos de los maestros de escuela.  A Franco le resultaba pavorosa la imagen de una España instruida por los maestros que importaron ideas de Europa con el fin de formar a hombres que modernizaran el país. Los que lo intentaron, lo pagaron muy caro.

Tampoco le gustó a Franco la España ilustrada a la que se aspiraba desde las logias masónicas: Franco instruyó causa penal a 27.085 masones entre 1941 y 1953. Esta cifra resume la inquina con la que Franco veía el afán ilustrado de los masones. No tendría nada de extraña si no fuera porque durante la República, el número de masones no llegaba a  5.000. Imagínense el trance delos otros 22.000.

Gonzalo Tapia rinde una homenaje en las personas de los masones y de los maestros, a los que quisieron ilustrar su patria y tuvieron que sufrir por ello.

NECKAN ADONAI, es la inscripción sobre la que gira el argumento de la obra. Cuentan que fueron las palabras con las que el último Gran Maestre Templario,  Jacques de Molay,  inició su exhortación en la isla de París, antes de morir abrasado por las llamas. Pedía venganza contra el Rey Felipe IV y el Papa Clemente V. Ambos lee habían traicionado y le habían condenado a morir en la hoguera con artificios y falsas acusaciones. Con él murieron muchos templarios. Como los maestros de escuela, como los masones, solo querían mejorar la sociedad en la que vivieron y pagaron caro por ello.