El sentimentalismo patético


Por Rafa Zamorano

Prestigiosos científicos de las universidades de Edmonton, Jarquikla, Metomano, Tetirodelpie y Jajaquérisa han determinado que hay una estrecha correlación entre la inteligencia y la capacidad de canalización de los sentimientos. Al cabo de una interminable espera atravesada por cientos de meticulosos estudios, hoy podemos afirmar con orgullo que tenemos la respuesta, por ejemplo, al fenómeno del sentimentalismo patético de Facebook. Dicho fenómeno estaría, citando las palabras del jefe de investigación de la universidad Jajaquérisa (coordinador, asimismo, de los grupos de investigación del resto de universidades), “directamente relacionado con la inteligencia de sus usuarios”. “Al ser Facebook una red social de masas, y al no ser la inteligencia una cualidad muy extendida, sino más bien reducida a su mínima expresión entre las multitudes, el sentimentalismo patético ha arraigado con fuerza en la plataforma”, habría dicho instantes después.

Las duras palabras del académico han suscitado una oleada de insultos irracionales contra los investigadores, que se han tenido que refugiar en sus hogares y cerrar sus cuentas de Facebook. Las críticas más vehementes han provenido de los que se hacen llamar “escritores de nueva era” o, simplemente, “genios sin parangón”. Estos monstruos atroces, que, por otra parte, llevan la voz cantante en todo lo relacionado con el sentimentalismo patético, seguidos por hordas de religionarios reposteadores, han acaparado la atención del mundo entero con alegatos como el siguiente: “Te quiero y tú me quieres, nos queremos, te amo y nos amamos, me amas; tienes los ojos muy bonitos”, y han asegurado que se trata de la más elevada poesía.

Paulo Coelho, su líder indiscutible, su dios, en definitiva, ha salido en defensa de sus jefes de horda para dar ánimos y respaldar toda acción insurgente con su nombre. Sus palabras han conmocionado al mundo: “Cuando el café con leche deja de llevar leche, el café con leche deja de ser café con leche y se convierte en café despechado y sin leche. Ahí es cuando el café pega fuerte, porque le entra muy mala leche”. Esta frase ha proporcionado puestos de trabajo a otros cientos de investigadores, que ahora se afanan en averiguar su significado. El jefe de investigación de la universidad Jajaquérisa ha dicho lo siguiente al respecto: “Que Dios los ampare”.

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