Nos despedimos hasta septiembre

Ayer, 19 de mayo, llegamos al final del primer ciclo de #ElSabordelasPalabras. Ayer batimos records. Ayer fue increíble.
Hasta la sesión anterios nos habíamos negado a ampliar el aforo de las cenas. Si bien la demanda suele ser elevada debido a la dimensión de los nombres que nos han acompañado, no queríamos que dejase de ser un entorno íntimo de aproximación entre lectores y autor, ni quitar el privilegio a los asistentes de sentir que han cenado con ellos y no donde ellos.  Pero esta vez tuvo que ser distinta por fuerza mayor, y siendo la despedida del curso no queríamos dejar fuera a nadie que nos hubiera acompañado en cenas anteriores. A pesar de eso, cerca de 70 personas quedaron en lista de espera (lo que nos obligará a volver a traer a Ismael).

Cierto que la velada fue de lo más amable, con un público entregado a un coloquio que dinamizó la cena. Un público que por fin abarcó a gente de todas las edades y que lejos de parecer extraño creó un ambiente particularmente agradable.

A Ismael no tenemos más que agradecerle su presencia y su cercanía; contestó a todas las preguntas extensamente, contó anécdotas, experiencias y confidencias, firmó libros, se hizo fotos y nos acompañó hasta cerca de las dos de la madrugada.

Aquí podéis ver y descargar algunas de las fotos que hicimos durante la cena. Esperamos que sean de vuestro agrado y que os si no habéis participado os animéis en próximas ediciones. A los que ya habéis estado, gracias de nuevo, como decimos siempre, por hacerlo posible.

Próximo viernes: Ismael Serrano

Sucede que a veces los sueños se cumplen. Así anunciaba el otro día en mis redes sociales que el poeta y cantante Ismael Serrano será el próximo invitado a las cenas literarias mensuales que organizamos en el Hotel Abba Centrum.

Ismael no solo es un cantautor o un poeta o un músico, Ismael es un icono para todos los que empezamos a escuchar música en los 90. Es la referencia para mi generación y una guía para los que nos sentíamos un poco huérfanos de cantautores.

Desde su primer disco Atrapados en Azul, publicado en 1997, hasta el último La respuesta, de 2016 he seguido sus pasos y sus éxitos y, gracias a él, mi madre tuvo siempre un sistema de recompensas bien estructurado para hacerme estudiar -“si apruebas todas te compro las entradas del próximo concierto, sea donde sea”-. Y así he recorrido media España con él y con quien ha querido acompañarme.

Hace exactamente un año tuve el privilegio de conocerle en persona y de tenerlo en el repertorio de firmas y actividades de la Feria del Libro de Alicante. Hoy sigue estando ahí y participando en mi siguiente propuesta: Cena Literaria de #ElSaborDeLasPalabras.

Gracias Ismael por haber formado parte de mi vida, por hacerla más increíble y por mantener viva esa admiración que te profeso desde que tenía once años.

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*Actualmente no quedan plazas disponibles para la Cena Literaria con Ismael Serrano.

Llamadme Alejandra

El ser humano, si lo sostiene la fe, puede soportarlo todo. Todo, la muerte, la ruina, la enfermedad, la traición. Mis años me han enseñado que cuando el límite se ha rebasado, aparece aún uno más; que todos nosotros somos, hombres y mujeres, extraordinarios.

A veces me pasa, y solo a veces, que me sorprendo enamorándome de un tema o de un personaje, o de ambas cosas. También me pasa a veces que lo veo venir y otras que me pilla totalmente por sorpresa. Ayer fue un ejemplo del primer caso y os voy a contar por qué.

El pasado dos de marzo, en Alicante, tuvo lugar la gala del Premio Azorín de novela. Este premio, como muchos

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Espido Freire un día después de ganar el Azorín. Foto: Borja López

sabréis, lo conceden la Diputación de Alicante y la Editorial Planeta en una colaboración que lleva funcionando desde 1994 y que inauguró como premiado Torrente Ballester con La novela de Pepe Ansúrez.

Este año ha sido especial, no solo porque lo ha recibido una buena amiga sino porque cuando pude saber con qué novela lo hacía empecé a sospechar que tendría un romance con el libro. Y así ha sido, y es de las pocas veces que no odio tener razón.

Espido Freire ha sido la culpable de que durante los últimos días me haya visto atrapada en Rusia; atrapada en la esperanza y la desesperanza, en el amor, la maternidad, la traición, el deseo, la tristeza, la melancolía, el rechazo y la magia. En 368 páginas en las que Espido me puso en la piel de Alix, la última zarina.

La novela está narrada en primera persona por Alejandra Romanova in extremis res. Empieza con la escena inmediatamente anterior al fusilamiento de la familia (esto no es un spóiler, la culpa es tuya si no sabes historia) para llevarnos a la última residencia, bajo arresto, de los zares en la que Alix narra a sus hijas, al detalle, la historia de su vida.

No es fácil, pienso, escribir una novela en primera persona sobre un personaje real, diría que es casi osadoespido 2 intentarlo y una responsabilidad extrema; no solo por lo fiel que logres ser al personaje (que no has conocido), sino por lo difícil que es  lograr conmover al lector y meterlo en la piel de alguien que no pertenece a su tiempo. No tengo que decir que Espido lo consigue y que, es más, consigue que comprendamos la incoherencia entre quién fue Alejandra y quién nos han dicho que fue Alejandra. Que nos conmueva la fortaleza de una mujer que tuvo que soportar la enfermedad propia y ajena como medio de vida en un país extraño que además la rechazó siempre. Que palpemos la diferencia entre lo humano y lo histórico.

Creo que en estas páginas Espido saca lo que se espera de ella, que nos deja con la boca abierta una vez más, demostrando la calidad de su narrativa y que, todavía a veces, dan premios merecidos.

Lo mejor: la fluidez de la narrativa y la fuerza de la historia.

Lo peor: creo que es una novela mucho más fácil de leer para mujeres que para hombres, precisamente por la fuerza empática que conlleva.

Páginas: 368
Precio: 20,50€
Editorial: Planeta