PARÍS, 1924

Por Joaquín Juan

PARÍS, 1924

El señor Abrahams es ambicioso,
judío y muy exigente consigo mismo.
Eric Liddell es un hombre íntegro
y comprometido con su labor de misionero.
Lord Andrew Lindsey es rico,
snob y despreocupado.
Los tres han ganado dos oros
y una plata
para Su Majestad
en las Olimpíadas de París.

Corría el año 1924
y los primeros deportistas profesionales
se abrían paso en un mundo amateur.

Donde habite el olvido

Hace tiempo que no os dejo ningún poema de mi colección de favoritos. Hoy, por circunstancias, me ha venido este gran poema de Luis Cernuda a la cabeza. Dedico este post a nuestro querido colaborado Rafa Zamorano, un gran estudioso de la obra de este autor de la generación del 27.

DONDE HABITE EL OLVIDO

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo solo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine ese afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.