Entrevista a Javier Moro

Por Eduardo Boix y Marina Vicente

El escritor que conquistó al mundo con Pasión India llega hoy a la Feria del Libro de Alicante con su última novela A flor de Piel.

¿Usted es ante todo un aventurero?

No soy un aventurero, soy escritor. Lo que pasa es que muchas de mis historias ocurren en países lejanos, o en entornos exóticos.  

«Viajó durante tres años por la Amazonia en avioneta, canoa, autorcar e incluso a pie para reconstruir la historia de Chico Mendes, un humilde cauchero que se convirtió en símbolo internacional de la defensa del medio ambiente” ¿Cual fue el germen de esta historia?

Había estudiado antropología e historia en la universidad, y varias de mis asignaturas tenían que ver con America latina. Cuando asesinaron a Chico Mendes, quise ir a conocer de primera mano lo que su lucha había significado y me encontré con un mundo desconocido, el de los seringueiros, los recolectores de caucho que habían sido olvidados en la selva del Amazonas después de que fuesen llamados a colaborar con el esfuerzo de la segunda guerra mundial. Era una historia prácticamente desconocida, y me lanzo de lleno.

Se ha dedicado al mundo audiovisual ¿Tiene algún proyecto entre manos?

Javier_Moro_copy_Elena_Blanco_1_thumb_700-e1441900982932Durante varios años, me dediqué al cine, y acabé trabajando en la producción y en la escritura de Crónica del Alba, la primera obra de Ramón J. Sender que se llevaba a la pantalla. Pero la verdad es que no me gusta trabajar en el cine porque rara vez se tiene el control de lo que uno hace. La literatura, escribir tu propio libro, te permite ser dueño de tu tiempo y de tu trabajo. Cuando dejé el cine para dedicarme a escribir mis libros, me daba la impresión de que abrazaba la libertad.

En su obra pesa el continente asiático ¿Cuál es su lugar preferido del mundo?

Sin duda es la India. Es un mundo dentro del mundo. Un mundo rico en historias, inacabable, inabarcable casi diría. 

En su ultima obra «A flor de piel» trata de la epopeya de Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, que incorpora los últimos descubrimientos sobre el personaje histórico de Isabel Zendal, la enfermera que acompañó a los niños que formaron parte de aquella gesta, considerada como ‘una de las mayores empresas humanitarias de la historia’ ¿Qué le llevo a esta historia y no a otra?

Nunca se sabe muy bien que te lleva a una historia. Es como la atracción por una persona ¿porque esa y no otra? Hay algo misterioso en ello, que tiene que ver con el misterio de la creación artística. El caso es que esa historia espoleó mi curiosidad, quise saber como semejante aventura había sido posible, quise conocer a esos personajes, quise dar vida a los protagonistas de una hazaña tan increíble y exitosa. Al contar esa historia, me daba la impresión de que no solo contaba una buena historia, sino que tambien rescataba a unos heroes del olvido. 

El amor a la humanidad es parte de su obra, sus libros siempre tratan de personas enamorados a la vida ¿Qué tienen de usted sus libros?

Todos los libros tienen mucho de los autores que los han escrito. la propia personalidad del autor da forma a una historia, y contenido. Son casi inseparables. 

¿Tiene algún ritual a la hora de escribir? ¿Cumple horarios?

Necesito seguir un horario estricto porque sino encuentro cualquier excusa para no tener que enfrentarme a las paginas en blanco. Escribir novela es un ejercicio de concentración intensa en un periodo dilatado de tiempo, de modo que no hay que desperdiciar fuerzas. Lo importante, a la hora de ponerse a escribir, es la autodisciplina. 

¿Tiene algún libro en mente? ¿Al menos una zona del mundo en la que esté buscando una historia?

Todavia no, preferia darme un tiempo antes de embarcarme en otra historia. No me importaría repetir sobre la India.

¿No le interesan las historias de ficción?

Si, siempre que estén basadas en historias reales. Si me suena a ‘fabricado’, no me gusta.

¿Por qué ha decidido participar en la Feria del Libro de Alicante?

Porque pienso que este año la Feria será mas importante que otros años y porque Alicante es un territorio amigo para mi (viví en Finestrat muchos años). Además, el protagonista de mi novela A flor de piel, el Dr Balmis, era oriundo de Alicante y en el libro hablo un poco de como era la ciudad en aquel entonces.

Continúa el relato 3- A flor de piel (@javiermoro123)

Aquí el video que revela el origen del texto de esta semana con una pequeña sorpresa al final.

Esta semana habéis participado a través de las tres plataformas, esto empieza a ser un éxito! Los participantes de esta semana y sus relatos han sido:

Rodrigo Pascual

Sin hacer ruido, entro en la habitación de los niños, los cambio y les dio un beso. Luego se puso el camisón y se metió en la cama, con ganas de llorar.

-¿Qué piensas?- en ese querer romper su fingida serenidad

– En este lecho, hoy caliente, en tu ausencia y en las noches de invierno que vendrán. Pienso en cómo alimentaré tu recuerdo. En cómo el deseo se ira diluyendo en miedos que devorarán todo placer.

La mirada de Juan reflejaba que nada será igual cuando la explique lo que hace meses guarda en su mente. Su meditada respuesta hará estallar toda la calma acumulada en la complaciente noche de ópera

– ¡Veras! Sé que lo que te voy a decir te parecerá cruel …pero una parte de mi anhela irse a ese destino incierto y peligroso. Hay días, en los cuales, ya no sé quién soy…Siento que todo es una mera normalización existencial. Un ir subiendo por los peldaños del tiempo y la descendencia. Deseo –egoístamente- la liberación transitoria de una vida con guion ya escrito. Te quiero…y amo profundamente el fruto de nuestra unión. Mis hijos lo son todo, pero una parte de mí, siente la llamada de la locura y el riesgo…

Y la noche puso sobre las sabanas las diferentes formas de entender el amor y el compromiso…

Continuará…

Rita De Casia Torreblanca-Ahumada

“…La guerra es deprimente…penso, con los ojos aguados del llanto que ya no pudo contener, tantos hombres y mujeres que pierden su vida…tantas familias quedan sumidas en el dolor. Nunca le habia tocado de cerca temer por la vida de un ser querido, pero ahora sabia lo que era sentir esa sensacion de perdida… de vacio, aun sin que se haya marchado todavia. Pensando en un futuro juntos, y de manera mas positiva, se limpio las lagrimas pidiendo a Dios que no se fuera el a la guerra, quiza de manera egoista, pero ella lo queria ahi, con ella, formando una familia…”

Casaseca 

Pero no lo hizo. Para qué -Pensó un segundo antes de quedarse dormida.
Al día siguiente se despertó temprano, quería ver a los niños antes de que abandonan el hogar camino de la escuela.
De camino al salón, envuelta en una bata de gasa semitransparente, se cruzó con una de las criadas más antiguas. Recordó entonces que había soñado con arañas peludas. Una pequeña arcada le subió por la garganta, pero consiguió retenerla en el último momento.
En en salón, sus hijos la esperaban completamente arreglados para acudir al colegio. El chófer la saludó con la gorra de servicio entre las manos, y ella lo ignoró como siempre hacía.
Un minuto después estaba sola. El periódico estaba repleto de noticias sobre la guerra en curso.
No voy a llorar -Se dijo cuando vio la primera lágrima ensanchándose sin prisas sobre la celulosa…

jose a Lopez Vizcaino

cobijada en esta no dejaba de pensar es esos momento mágicos, en el calor de sus brazos, como los echa ya de menos, la sola idea de perderle atormentaba su frágil ser, falto de ese amor que tanto anhela, con el primer resplandor de la mañana su cuerpo trémulo sucumbe al sueño.

Con los ojos cubiertos de lagrimas por un llanto que intentaba disimular vio en el reflejo del cristal como la puerta de su dormitorio se habría y se asomaba una figura alta y masculina. Esa figura,perteneciente al hombre por el cual estaba llorando,se quedo apoyado en la puerta y dibujando una leve sonrisa se dirijio a tumbarse junto a ella. La giro y dandole un suave,tierno y reconfortante beso la abarazo fuerte contra su pecho, y en ese momento parecía que el mundo se paraba, ya ya no importaba nada, ni el frio de la noche ni el ruido de las sirenas ni esa estupida guerra, en aquel momento solo importaban ellos.
Los pensamientos la atraparon de inmediato. Sus ojos como platos apenas distinguían las siluetas de los muebles de la habitación. Un sentimiento de tristeza la empezó a inundar como agua que se derrama sobre una palangana. Qué pensarían los vecinos si descubrían su adulterio con el joven soldado, menuda afrenta. Los voces chismorreras de sus vecinas ya resonaban audiblemente en su cabeza. Cerró los ojos, sonaron unos golpes fuertes en la puerta, la luz penetraba ya por las cortinas ¿Qué hora era? Sin duda los pensamientos la habían entretenido toda la noche. Se repitieron los golpes en la puerta. Se puso una bata sobre el camisón, y corrió a abrir. Entonces allí estaba él de pie en la entrada, en sus manos cargaba los macutos, era un adiós…
A la mañana siguiente en la estación, Otto se despidió con un apasionado beso, mientras el vapor de la locomotora les envolvía.Se dirigió al vagón de la mano de Hannah, -llegó el momento de partir, te quiero -dijo él, con lágrimas en sus ojos.En tren se puso en marcha, a medida que el tren aumentaba su velocidad, Hannah corría mandando besos, hasta que no pudo. Durante los cuatro años que transcurrieron, Hannah y Otto se escribieron innumerables cartas.Y esa espera tuvo su recompensa, Alemania perdió la guerra, todos sus compatriotas se sentían los perdedores, en cambio ellos se alegraron profundamente, pronto volverían a estar juntos. Y así fue…
Pero el llamamiento de William nunca llegó. Jamás pisó una trinchera. William era jorobado y padecía de estrabismo, lo que le hizo librarse al final. Aunque todas las semanas se empeñaba en llevarla a la ópera y repetir la escena de supuesto amor eterno «por si lo alistaban pronto». En el juicio, Mary Ann declaró ante el juez que después de dos meses tuvo que matarlo por un acto de justicia. Si ella había pagado el precio de aguantar un matrimonio con un rico heredero con aspecto de gárgola y parir dos hijos, Inglaterra le debía el librarla de él. Su último deseo antes de subir al patíbulo fueron unas zapatillas cómodas, aunque ya nunca le volverían a doler los pies…
Aquella noche y sumergida en un profundo dolor al percibir que aquel beso de los soportales fuese su último adiós, la hizo recordar como fue su llegada a la capital hacía ya unos años, allá por el 1855. Ella, mujer muy joven y atrevida que ante la penuria que por aquellas tierras que la vieron nacer se vivía, decidió saltar a la aventura y con una inesperada fortuna fue acogida como doncella en casa de un apuesto , aunque entrado en edad militar viudo. Él, persona con una educación civil y militar exquisita, acababa de quedar viudo al morir su mujer muy joven de una incurable enfermedad. Tenía dos hijos pequeños de aquel matrimonio viviendo en aquella casa, la cual se encontraba muy próxima al parque del buen Retiro. Muy pronto se ganó la confianza del resto del servicio y su relación con aquellos niños fue creciendo .hasta llegar al punto como si fuesen suyos. El padre rara vez mantenía continuidad en la casa por su vocación militar y en esos días en los que si moraba, poca atención les prestaba. Un día y como era costumbre, mediada la mañana, ella vistió a los niños para ir al parque y abriendo la puerta se encontró con el padre que regresaba uniformado, como oficial de caballería que era. Cual fue la sorpresa que al verlos, la preguntó a dónde se dirigía con ellos, respondiéndole ella, al Retiro mi señor. Cual fue la sorpresa que de forma inesperada él dijo que les acompañaba y de una manera tapada un primer encuentro. Esto sucedió más veces y lo que pudo parecer un casual aquella vez, empezaba a convertirse en una relación. Ël no podía aceptar esa palabra, pues su posición social lo impedía y ella cada día que pasaba más le quería. El tiempo pasaba y el comentario en la calle crecía. Él seguía mostrándose impasible e indiferente, lo cual a ella le enojaba, pues cuando se encontraban juntos algo mostraba sentir hacia ella. La situación política del país ante Marruecos se complicaba y el ministro de la guerra por aquel entonces O’Donnell decidió declarar la guerra al moro para salvar las plazas que allí teníamos. El contingente de tropa a enviar fue muy elevado y él llamado a filas. Ante aquella situación y conocedor de su destino, decidió , rompiendo con ello su estatus, invitarla esa noche a la ópera, pues hacía 4 años largos que la conoció y con ello presentarla a la sociedad como su futura esposa Todo sucedió como en un ensueño y aquella noche y aquel beso fue el sello de ese amor. Al despertar ella, él ya había partido. La guerra de África, nombre que se la dio fue muy cruenta, siendo él una de las victimas que allí murieron. Al llegar la noticia a aquella casa, ella sucumbió en un interminable llanto que dificilmente podía contener al estar presente los niños. Al no haber llegado a casarse, la familia envió a los hijos a un colegio de huérfanos militares y ella sumida en su dolor regreso a su punto de partida. Jamás volvió a querer a hombre alguno y decidió dar su vida a Dios ingresando en un convento. @ANGAROM

A flor de piel (de @javiermoro123)

Una historia que marca un antes y un después en la medicina, la humanidad y la obra de Javier Moro.

Aquellos que salieron de A Coruña a bordo de la María Pita no imaginaron que, al otro lado del océano, les esperaba un destino titulado A flor de piel. El pasado veintiséis de mayo vio por fin la luz la novela que nos ha robado a Javier Moro de las novedades editoriales durante los últimos cuatro años. Tras publicar éxitos como Pasión india o El sari rojo y recibir un merecidísimo Premio Planeta en 2011 con El Imperio eres tú reaparece en nuestras librerías por la puerta grande, marcando Javier_Moroun punto de difícil retorno en su obra y otro, no previsto, punto de inflexión en la novela histórica española.

Hasta su relato anterior nos encontrábamos frente un escritor que describía su género como historia novelada y no como novela histórica, pues el trabajo de documentación era tan riguroso, exhaustivo y detallado que la escritura, en su caso, se convertía prácticamente en una tarea de encaje en la que el mérito radicaba en elegir bien la historia y en crear una dependencia casi física –gracias a la magia narrativa– entre el lector y la realidad. A flor de piel lleva a Moro un paso más allá y le plantea una dificultad añadida; no existe documentación sobre buena parte de la historia ni de los personajes, de modo que no solo es momento de escribir, sino esencialmente de crear y de hacer ficción.

A finales de 1803 una corbeta española zarpa desde A Coruña hacia El Nuevo Mundo con Francisco Xavier Balmis, JosepCIVg-VoWoAAUAAK Salvany e Isabel Zendal a bordo. La misión: salvar al mundo de la viruela a través del tratamiento experimental de la vacuna sin haber sido descubierta todavía la cadena de frío. Aquí entra en juego el título de la novela, muy bien elegido, ya que hace referencia tanto a la parte emocional de los personajes como al sistema de transporte de la vacuna, pues para alcanzar el otro lado del mundo con el fluido en cuestión el único medio de transporte posible era la piel humana. ¿Qué seres humanos podían utilizar para tal cometido? Sin duda, aquellos que nadie echaría en falta, esto es, los más pobres, los que no tenían voz, los niños abandonados. Llegados a este punto, en la fase de documentación, Moro descubre al personaje de Isabel Zendal, tan desconocido como fundamental en el devenir de los acontecimiento. Sin embargo, su figura se diluye en las nieblas de la historia, entre documentos y artículos contradictorios que la citan más de una veintena de veces con apellidos distintos. Y es ahí donde el novelista, como quien busca a tientas, palpando oscuridades, apurando la investigación, da con ella, con Isabel y su dura realidad, y le permite hacerse dueña del relato y eclipsar incluso al protagonista inicial.

A flor de piel nos invita a recorrer la España de finales del siglo XVIII y principios del XIX, tanto en el plano político, como en el científico o el popular. Nos transporta en corbeta hasta El Nuevo Mundo pasando por México, Caracas, Bogotá, etc., Xavier Balmisdonde recorremos sus calles y vivimos su cultura, pero soltando amarras, dejando a un lado el rigor del novelista erudito, esclavizado por los datos y los detalles históricos.

Es aquí donde Moro da entrada al narrador que coquetea con la fábula, que se salta el guión de las buenas maneras y que logra que la historia respire hasta el punto de emocionar al lector y de justificar, por qué no decirlo, la campaña de promoción desplegada por Seix-Barral.

Con A flor de piel, Javier Moro hace méritos suficientes como para acallar la voz de quienes criticaron su prosa, tildando algunas de sus novelas de demasiado periodísticas o de falta de ritmo. En esta obra es difícil sustraerse a nada; sufres los temporales, los naufragios e incluso la corrupción en tu propia piel; lloras cuando la realidad acaba con la vida de algunos personajes y te sumerges en la grandeza humana de los héroes españoles que lograron lo imposible.

Lo peor no fue lo que vio, sino lo que no vio. Lo que su imaginación, en una desbocada espantada para encontrar un sentido a su descubrimiento, le sugería con rebuscada malicia. Vio sin ver cuerpos desnudos y enlazados, oyó sin oírla la explosión de júbilo de los orgasmos acompasados, olió sin olerlos los cuerpos sudados, tocó sin tocarla ropa tirada en el suelo. Salió de allí encogiendo el cuello y parpadeando, ebrio de furia contenida.

Y cuando cierras el libro, tras el epílogo del autor, permaneces sentado, reflexionando sobre lo que acabas de vivir, recuperándote lentamente del viaje y echando ya de menos a esos niños que, pese a toda su pobreza y todo el abandono que el destino les legó, gracias a la literatura, al milagro de la ficción, y gracias a Javier Moro, regresarán para siempre de la desmemoria.

Opinión del autor

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