Próximo viernes: Ismael Serrano

Sucede que a veces los sueños se cumplen. Así anunciaba el otro día en mis redes sociales que el poeta y cantante Ismael Serrano será el próximo invitado a las cenas literarias mensuales que organizamos en el Hotel Abba Centrum.

Ismael no solo es un cantautor o un poeta o un músico, Ismael es un icono para todos los que empezamos a escuchar música en los 90. Es la referencia para mi generación y una guía para los que nos sentíamos un poco huérfanos de cantautores.

Desde su primer disco Atrapados en Azul, publicado en 1997, hasta el último La respuesta, de 2016 he seguido sus pasos y sus éxitos y, gracias a él, mi madre tuvo siempre un sistema de recompensas bien estructurado para hacerme estudiar -“si apruebas todas te compro las entradas del próximo concierto, sea donde sea”-. Y así he recorrido media España con él y con quien ha querido acompañarme.

Hace exactamente un año tuve el privilegio de conocerle en persona y de tenerlo en el repertorio de firmas y actividades de la Feria del Libro de Alicante. Hoy sigue estando ahí y participando en mi siguiente propuesta: Cena Literaria de #ElSaborDeLasPalabras.

Gracias Ismael por haber formado parte de mi vida, por hacerla más increíble y por mantener viva esa admiración que te profeso desde que tenía once años.

ismael cena

*Actualmente no quedan plazas disponibles para la Cena Literaria con Ismael Serrano.

Pez mago (y yo)

A veces, y sorprendentemente para muchos, los cuentos tienen un principio feliz.

Me disponía a viajar a Madrid cuando la página de RENFE – pese mi mal pronóstico-  me empezó a negar un billete asequible. “Vete en blabla Car” me decían algunos insensatos, “es muy recomendable” decían. Y yo, que soy una ingenua, y me fío de todo aquel que diga quererme bien, me descargué la aplicación y me dispuse a buscar un compañero de viaje. Lo que estaba por acontecer jamás lo hubiera previsto, y es que mi compañero era un lector nato. ¡Aleluya, pensé! cuatro horas de viaje en las que al menos podremos dialogar. Así fue, durante todo el viaje estuvimos hablando de novela negra, de poesía… hasta que finalmente confesó, -porque en esta vida todo lo bueno tiene truco-: “Yo soy cantautor” me dijo. “¿Perdona? ¿Cantautor de que te subes a un escenario y tienes discos publicados?” “Si, tengo seis discos y dos libros: uno de poesía y uno de viajes, pero no firmo con mi nombre, firmo como Pez Mago” Y así se empezó a cuajar una bonita amistad. Fin.
No, no, es broma, en realidad este post lo he creado para hablar de mi amigo Lucas y su fin de semana en Alicante, así que voy a empezar.

El jueves por la noche, tras mi sesión casi diaria de cerveceo en El Refugio me dirigí a la sala Ocho y medio. Allí, por 8 euros me permitían disfrutar de un concierto íntimo con el que ya se había convertido en mi calvautor favorito y no había margen para la duda, a las 21.45h yo estaba ya ocupando mi localidad. La cosa fue bien, genial. El repertorio melancólico que Lucas había elegido combinó a la perfección con mi estado de aletargamiento transitorio. Porque las historias de Lucas y el amor o de Lucas y sus viajes, en perfecta armonía con sus letras y su sentido del humor, consiguieron sacarme por un buen rato del mundo y permitieron a las dos o tres neuronas que me quedan sentirse a salvo y arropadas.

Yo no sé si conocéis a Pez Mago, os suena o habéis tenido el placer de verlo en directo. Solo puedo decir que merece la pena. Que no es que sea mi amigo y por eso esté escribiendo este post promocional, es que su forma de ver la vida y comunicarlo tiene luz de hogar. Y estoy segura de que estés en la parte del mundo que estés, solo o acompañado y aunque todo a tu alrededor sea hostil, escuchar la voz Lucas cantando Madrid conseguirá que, al menos durante unos segundos, sientas que estás en casa.

Por eso os dejo aquí un par de vídeos. Porque creo que os gustarán y no os podréis resistir a buscar más canciones.

¡Un músico SÍ, por favor!

De cómo convertí un viernes infame en un viernes memorable

Noches tortura: Si no duermes, por lo que piensas y si duermes, por lo que sueñas.

Como habréis notado por la falta de actualizaciones en mis redes sociales esta ha sido una de las semanas más complicadas para mí en los últimos años. Tras estudiar diversas formas de salir de la situación he tenido que concluir con el cierre de una de las dos empresas que dirijo actualmente y estoy francamente afectada. Es cierto que no siempre uno es capaz de ponerse de acuerdo con sus socios y antes de que repercuta en una pérdida económica es mejor cortar por lo sano. Sin embargo no puede una evitar sentir el fracaso; un paso importante es tomar la decisión y otro aceptarla y cuando lo consigues los días se hacen más fáciles de llevar pero las noches siguen siendo (hasta que pase el duelo) una auténtica tortura. Si no duermes, por lo que piensas y si duermes, por lo que sueñas.

Siempre quise un doctor como David Gimeno.
Siempre quise un doctor como David Gimeno y en cierto modo lo he conseguido.

Se prometía un fin de semana infame con demasiadas horas a solas con mi conciencia, pero ocurrió algo a última hora del viernes que dio un giro a los acontecimientos y me sacó de la ya anticipada depre nocturna. Mi amigo, antiguo jefe, compañero de altos vuelos y posiblemente futuro editor José Antonio López Vizcaíno me comentó la posibilidad de asistir al concierto en Clan Cabaret que iba a realizar Pablo Carbonell esa misma noche. Para mi desgracia llegué tarde. No pude entrar pero aproveché para irme a uno de mis baretos favoritos (que queda cerca de donde era el concierto) y echar un torneo de billar con mi amiga María. Perdí tres de cuatro, por cierto.

Tras varias cervezas y una aplastante derrota pensé que quizá una opción era acercarme de nuevo a Clan Cabaret e intentar conseguir una pequeña entrevista para el blog con Pablo Carbonell. Lo peor que podía pasar era que me mandase a freír espárragos y como después de todo lo que llevaba encima no iba a ser traumático… así hice.

A pesar de las dos horas de concierto y de que ya venía siendo la hora de dormir Pablo me atendió con admirable simpatía. Bromeamos con fotos que nos hicimos, hablamos de su papel en otros trabajo que por suerte yo sí que había podido ver, me dio su correo electrónico para poder realizar la entrevista… y entonces apareció en la conversación su primo y compañero de escenario Eloy Sánchez-Gijón. Por supuesto el buen rollo aumentó si cabe, y pasamos un buen rato entre risas y cervezas hasta que llegó el momento crítico, cuando Eloy comenzó a lanzar una pregunta que empezaba por “qué os ha parecido…”. No pude evitar interrumpir con un gesto de Stop con la mano y confesar para mi vergüenza que me había sido imposible acceder al concierto… pero prometiendo que lo haría al día siguiente. En ese momento, y para rematar una noche que había pasado de depresiva a memorable… ¡Eloy tuvo el increíble detalle de invitarnos a mi amiga María y a mí a la función del sábado!

Y aquí de cómo un viernes que se prometía depresivo se convirtió en inolvidable gracias a Pablo Carbonell y Eloy Sánchez-Gijón. ¡Pero esto es solo la primera parte de la historia, mañana os sigo contando!