Más allá del invierno

Hace unos días volví de una acampada. Me gusta viajar con buena compañía y además de buenos amigos me gusta llevar mis libros. En esta ocasión elegí Más allá del invierno, de Isabel Allende.

Sello: PLAZA & JANÉS
Precio ebbok: 12.99 €
Precio tapa dura: 22.90€
Fecha publicación: 06/2017

Richard es un profesor de la Universidad de Nueva York judío y casi viejo. La vida de Richard hasta el momento ha sido difícil y su corazón se ha vuelto uraño y esquivo.  Vive desde hace años en Brooklin gracias a una compra-chollo que le facilitó un amigo. descargaDispone de un apartamento para aquiler o visitas en los bajos de su casa. Su padre, más viejo, vive en una residencia a unas manzanas. La compañía que ambos se hacen es prácticamente la única que tienen.

Lucía es una profesora visitante en la Universidad de Nueva York, algo más joven que Richard. Divorciada y desengañada de las relaciones, con una hija fiel y peculiar que representa para ella el apoyo necesario para seguir adelante. Lucía es una superviviente del amor, del cáncer y de Chile, de donde tuvo que huir muchos años atrás, una optimista radical. Ahora vive en el apartamento que le ha alquilado Richard.

Evelin es una joven guatemalteca que perdió la fluidez en el habla cuando vio a su hermano muerto en la calle. Tras ser violada y casi asesinada por la misma banda que había matado a sus hermanos emprende una huida el norte. Ahora vive en Nueva York y cuida a un niño con parálisis cerebral en una casa de ricos.

Tras una tormenta de nieve en Nueva York por fin se puede volver a salir a calle. Richard vuelve de dejar a su gato en el veterinario cuando de pronto golpea por detrás a un Lexus del que baja Evelin. Y aquí empieza el thriller.

Isabel Allende toma el ritmo y el sentido del thriller para contarnos la historia de tres isabel_allende_versionfinalpersonas con un pasado intenso. Los capítulos del libro saltan del pasado al presente y nos ayudan a ir comprendiendo mejor a cada uno de los personajes. Nos traslada a lo mejor y a lo peor de la humanidad y nos muestra la cara oscura de algunos paises latino americanos.
Posiblemente sea uno de los libros más personales y duros de Allende, ya que se tratan algunos hechos conocidos de la biografía de la autora; la pérdida de un hijo o el amor por un americano en el invierno de la vida son algunos ejemplos.

El libro se deja leer con mucha fluidez y engancha desde el primer momento. Quizá no sea tan llamativo, original o sorprendente como El amante japonés, pero deja buen sabor de boca y se puede recomendar casi con toda certeza de éxito.

 

Recursos Inhumanos, de Pierre Lemaitre

Recursos inhumanos
Pierre Lemaitre
Alfaguara Editorial
Traducción de Juan Carlos Durán Romero
Título original. Cadres noirs
390 Páginas
19,90 €

Hace unas semanas, y a raíz de leer una reseña en la prensa, que me hice con la última obra de Pierre Lemaitre publicada en España y titulada Recursos Inhumanos.
imagesEs de sobra conocida la magistral trayectoria de Lemaitre dentro del género negro. Su capacidad para sorprender al lector y transportarlo a la atmósfera de los protagonistas hacen de él un clásico en vida. Y cuando el escritor es bueno las normas no existen y Lemaitre se puede permitir romper con su propio estilo, con sus propios temas, con su propia trayectoria y plantarte delante una obra inesperada y abrumadora.

Alain Delambre es un hombre que pasa ya de los cincuenta años, un directivo que ha estado en lo más alto de la pirámide laboral y que se ve, desde hace cuatro años, en parorecursos-inhumanos-pierre-lemaitre-libreria-javier y sin esperanzas. Consigue sobrevivir de mala manera trabajando en la paquetería de una empresa farmacéutica y llevando a casa cantidades rídiculas de dinero. Su desesperación sale a la luz cuando siente que un superior le ha faltado al respeto y de pronto, como si una bestia dormida dentro de él hubiera despertado,  le golpea en la cabeza. Esta acción acarrea el despido inmediato y una demanda por daños físicos. Alain Delambre no solo estaba en caida libre, estaba a punto de estrellarse. De pronto, la llamada de una empresa de contratación rompe sus esquemas.

La brutalidad, la tensión, la fluidez y la facilidad con la que se desarrollan los acontecimientos a partir de esa llamada consiguen transportar al lector a sus peores emociones. Como si se tratase de una sesión de hipnosis, uno descubre lo peor y lo mejor de sí mismo, planteándose constantemente cómo reaccionaría ante las diferentes situaciones presentadas. La crisis, el paro, la desesperación y el sentimiento de inutilidad pueden llevar a cualquiera a convertirse, sin darse apenas cuenta, en un monstruo. Lo malo de los monstruos es que nunca vienen solos.

Nunca he sido un hombre violento. No me viene a la memoria ningún momento en el que haya querido matar a nadie. Sí que he tenido ataques de ira de vez en cuando, pero nunca la voluntad real de hacer daño. De destruir. Así que, claro, estoy sorprendido.

Tardé 4 días en leer Recursos Inhumanos, una marca histórica en mi caso, ya que lo hice sin haber llegado todavía a mi periodo vacacional. Es una de las mejores obras que he leído los últimos meses y que recomiento con absoluta sinceridad. Espero que os hagáis con ella y que participéis en los comentarios de este post dándonos vuestra visión de la obra.

Por qué “Por trece razones” no es una serie para adolescentes (contiene muchos spoilers)

Tal y como anuncié en mi Facebook, me dispongo a explicar brevemente por qué considero que Por trece razones no es una serie para jóvenes ni una serie contra el bullying, ni siquiera una “serie denuncia”.
Para los que no estén familiarizados con el tema voy a tratar de resumir el argumento en pocas líneas:

Hannah Baker es una adolescente de dieciséis años que acaba de mudarse a un pueblo y de incorporarse como “la nueva” al instituto local. Hannah no tiene el perfil de chica marchosa, de animadora, deportista ni empollona; a decir verdad, Hannah es la típica muchacha que no destaca por nada. Poco tiempo después de empezar a vivir en su nueva casa conoce en una fiesta al primer amor de su vida, un muchacho popular con graves problemas emocionales y conflictos familiares, que se encarga de que la reputación aséptica de Hannah pase a resumirse en las primeras seis letras de la propia palabra reputación. Hannah, por supuesto, encaja mal esta situación, de la que se avergüenza profundamente y por la que empieza a sentirse incómoda en un entorno que apenas conoce todavía. La historia sigue, y a esta anécdota tristemente frecuente desde la aparición de las redes sociales y la facilidad que tienen los chavales de compartir imágenes y más cosas, se suman conflictos con amigos, otros desengaños amorosos, sentimientos de culpa, de traición, de vergüenza y de más vergüenza, para rematar con escándalos sexuales que colman el vaso de una criatura que opta, finalmente, por quitarse la vida. Ante esta decisión premeditada y fría, tal y como la presentan productores y guionistas, Hannah graba unas citas de cassette -sí, de
cassette (tiene sentido porque en este formato no es tan fácil viralizar el contenido)- en la que explica una por una las razones que la han llevado a querer morirse. Cada cara de cada cinta es una razón, y cada razón es una persona.

Este último hecho permite a los guionistas vender la serie con el gancho de una novela negra o una serie policíaca en la que la escena del crimen se presenta como desencadenante de la historia, en la que cada capítulo pertenece a la cara de una cinta y, por tanto, reduce la serie a 13 episodios.

Yo no voy a entrar en el análisis de la serie, en la producción ni en detalles técnicos; me voy a centrar exclusivamente en las razones por las que desde mi ámbito de trabajo, que es la psicología con adolescentes, no recomendaría a los padres que permitieran a sus hijos ver, tal y como está contada, la historia de Hannah. Procedo a la enumeración de mis observaciones:

1. Aunque aparentemente, por el resumen de la trama, puede venderse como una historia que presenta causas y consecuencias del bullying y, de hecho, este es el argumento que utiliza la productora para viralizar la serie, NO ES CIERTO. La trama que se presenta va mucho más allá del bullying. Si bien en los primeros capítulos vemos cómo los jóvenes son machistas, despectivos y soeces con Hannah así como con otros compañeros, y que realizan constantemente acciones humillantes hacia algún personaje -algo que sería útil para trabajar con los alumnos de secundaria-, todo ello deriva hacia la mitad de la serie en una cadena de agresiones sexuales terribles y explícitas que son las que verdaderamente conducen a las decisiones extremas. Por tanto, el valor del bullying y el valor educativo de la serie se diluyen hacia el capítulo seis para intensificar la acción en algo que sobrepasa el entorno escolar y el acoso.

2. No hay final feliz ni alternativa al desenlace: es lo que se podría llamar UNA TRAGEDIA en el sentido original de la palabra. No hay mensaje educativo, no hay oferta de alternativa, no hay escapatoria. Los chavales no pueden sacar ningún mensaje positivo de esta serie, pues los acontecimientos y el final son absolutamente desesperanzadores para cualquiera.

3. Presenta al centro educativo, a los especialistas y a los padres como inútiles e incapaces de hacer nada por encontrar soluciones. La crítica al sistema es negativa, haciendo hincapié en que los programas de prevención de los centros no funcionan, sin sugerir posibles soluciones. Culpabiliza a profesores y padres de no ver las señales que pueden llevar a los muchachos al suicidio, y tampoco ofrece la esperanza de una solución, más bien al contrario; en un momento dado, el orientador del centro da una charla a los padres en la que explica las señales que avisan de un suicidio, para en otra escena decir “una cosa es conocerlas y otra verlas, que no es tan fácil”. En mi opinión esto puede llevar a que los muchachos que sufren acoso y vean la serie dejen de creer que pueden ser ayudados y que la única vía de escape es la que elige la protagonista.

4. La última causa de las trece que se presentan en las cintas es el propio orientador del centro. Qué flaco favor estamos haciendo al sistema educativo, ridiculizando la figura que los alumnos deberían tener para apoyarse.

5. Hannah se suicida, sí, y es una decisión que toma premeditada y fríamente. En un elevado porcentaje de suicidios no estamos ante una decisión fría, sino todo lo contrario. Es una decisión impulsiva y nublada por una patología grave o una situación extrema. Estoy de acuerdo con que un público maduro puede ver y analizar y pensar al final que lo que nos presentan es un caso hipotético, pero ese mismo análisis no lo puede hacer una criatura de 13, 14 o 15 años que ve la serie. Lo que ve es que, analizando todos los factores y visto que la gente no cambia (como dice en un momento dado la propia protagonista), lo mejor es que “yo me quite de en medio y así ya no sufro más”. Sí, señores, eso se puede ver como apología del suicidio y tiene un grave efecto llamada (consulten a sus amigos periodistas por qué se evita citar la causa de la muerte cuando se trata de un suicidio).

6. Siguiendo con Hannah. La propia víctima hace en algunos capítulos plantearse quién es víctima de quién, ya que la trama “perdona” o “reconcilia” con el espectador a algunos de los personajes que en un principio parecen “los malos” y la protagonista parece haberse suicidado como venganza, dejando unas cintas narradas desde el rencor con un tono escandalosamente frío, unas cintas cuya finalidad es hundir la vida de aquellos que hundieron la suya, algo que consigue hacer, pero no precisamente con los personajes más culpables. Instrumentaliza el suicido y, por tanto, presenta una imagen romántica del suicida, que más allá de la muerte consigue su venganza. Por favor, ¿siguen queriendo vender que es una serie para ver en los institutos?

7. El último de los puntos que considero importantes para defender a los países que han restringido la serie a menores es la claridad con la que se presentan las escenas de suicidio y las violaciones. Un plano de cerca de un minuto fijo en la cara de la chica que está siendo violada o cómo la cuchilla de afeitar atraviesa sus muñecas dejando salir a chorro la sangre mientras una madre desesperada no puede hacer nada para frenar la muerte inminente de su hija en la bañera, hiere la sensibilidad de cualquier persona en su juicio. Hay una saña particular en la muestra de estas imágenes, justificada por los directores de la serie como herramienta para concienciar de la gravedad de la situación y evitar la indiferencia. Tienen razón, indiferente, desde luego, no deja, pero tampoco tengo claro sirva para algo bueno.

Quizá muchos de los que lean este artículo no estén de acuerdo conmigo. En fin, que a mi juicio no es una mala serie, pues genera intriga y engancha, pero por favor, que no caiga en manos de un adolescente víctima de acoso, porque el mensaje que va a recibir es de todo menos preventivo o esperanzador.