I Jornadas de Psicopedagogía Práctica (gratuitas)

Quizá lo hayáis visto en las redes sociales durante las últimas semanas, pero me gustaría dejar una reseña sobre lo que llevamos entre manos para el día 6 de mayo.

Desde el gabinete de psicología en el que trabajamos (Novopedia) y junto a la Sede Universitaria Ciudad de Alicante, hemos organizado una jornada para profesores, psicólogos orientadores, psicopedagogos y maestros. Esta jornada tiene como objetivo participar en la formación del profesorado de la ciudad y es totalmente gratuita, eso sí, se debe acreditar la condición de docente en activo.

Aquí os voy a dejar el programa, para que os hagáis una idea del contenido y de los ponentes…no os sorprendáis al ver algún nombre bastante conocido y respetable, los buenos proyectos siempre tienen buenos colaboradores ^^.

Las inscripciones se puede hacer desde el siguiente enlace: https://web.ua.es/es/sedealicante/programa-de-actividades/2016-2017/jornadas-y-ciclos-de-conferencias/i-jornadas-de-psicopedagogia-practica.html

Presentación del libro Versos con ruedas, de Teresa Rubira

A petición de algunos asistentes a la presentación del libro de Teresa Rubira Versos con Ruedas, aquí dejo el texto de mi pequeña aportación.

Cuando Teresa me propuso venir aquí, hoy, a presentar su libro de poemas infantiles, lo primero que pensé fue “¿por qué?”. No creo tener muy claro merecer el privilegio de estar sentada detrás de esta mesa con ella y con Diego, pero haré lo que buenamente pueda. Por otro lado, la poesía no es un género que yo domine particularmente y menos la poesía infantil, pero el sábado, cuando vi a Teresa para que me facilitara un ejemplar de su libro y lo abrí por la primera página, me di cuenta de que me lo iba a poner muy fácil. Me lo iba a poner fácil porque Teresa tiene dos cosas que a mí me fascinan: el humor y la dulzura. Os voy a ilustrar.
Cuando Teresa, como digo, el sábado me dio su libro me dijo “era el único que me quedaba por casa, es el mío”. Y lo abrí, y me encontré el siguiente texto como carta de presentación: Para mí misma con Cariño. Teresa. Y me pareció maravilloso. Porque en ese momento me imagine a Teresa con 6 o 7 añitos recibiendo ese libro de una gran poeta. O sea, de ella misma taitantos años después.
Vi a Teresa en ese momento dando un abrazo a su “yo” de niña y, por tanto, a la vida, al amor, a la ternura y a la inocencia; en definitiva, tocando con sus propias manos su corazón infantil, limpio, latiente de felicidad, y créanme cuando les digo que esto no es nada fácil.

Luego me puse a leer los poemas:

Tengo un perro
que me ladra
y no gusta
de comer.

Tengo un gato
que me maúlla
y se come
lo que ve

Tengo un pollo
que me pica
cuando me ve
aparecer.

Tengo un pato
que se ahoga
cuando le doy
de beber

Tengo perro
tengo gato
tengo pollo
tengo pato

Si los cuento
mucho rato
salen tres
o salen cuatro.

En mi mano
sobran dedos,
en mi pierna
sobran pies,
en mi cabeza
los pelos
y en mi cuerpo
sobra piel.

En el mundo
donde vivo
son las cosas
del revés;
a mi lengua
le prohíbo
que pregunte
los porqués.

Estos versos me parecen fascinantes, me reconcilian con lo sencillo, con lo claro…, independientemente de que yo me ponga o no a analizar lo que puede llevar a alguien a tener tanto animal en casa, a perder la cuenta o ir al revés del mundo… Porque, no sé si lo he dicho, pero soy psicóloga y una de mis taras es que tiendo a analizar los trastornos de IMG-20160530-WA0002los autores que leo… ¡Es broma! Lo que me llama poderosamente la atención es cómo logra la autora, a través de esta asombrosa sencillez, de estos poemas transparentes y divertidos, que las palabras se transfiguren en música y entren por mis labios que leen o por mis oídos que oyen, hasta el centro del corazón de la niña que fui. Esto es maravilloso. Y les explico:
El ritmo es tan o más antiguo que el hombre. El sonido de la lluvia es ritmo, el viento es ritmo, el agua circulando por los ríos, el sonido de las olas, el canto de los pájaros salvajes, las hojas de los árboles cayendo en otoño, tu parpadeo, el latido de tu corazón. La esencia natural de la vida se reduce a puro ritmo. ¿Cómo se comunicaban los primeros seres humanos? Comprender señales de humo o golpes de tambor no es otra cosa que leer el ritmo. Pero como seres racionales, pensantes y con cuerdas vocales afortunadamente (aunque no siempre porque, a veces, más valdría que alguno no las tuviera), inventamos la palabra. Y esos dos factores, el ritmo y la palabra, que forman un matrimonio perfecto, nos regalaron la poesía. Nosotros, además, le añadimos las emociones, nuestra esencia.
Quiero que ahora todos piensen en su abuela, seguro que era una gran mujer. A todos les ha venido una imagen dulce a la cabeza.
-Abuelita, dime
¿No vas a la escuela?
-No tengo pinturas!
¡No tengo cartera!

-No importa, abuelita
lo digo de versa:
serás del pupitre
mi fiel compañera

Le pasé mi estuche,
mi mochila nueva
y nos fuimos juntas
por la carretera.

Hizo mis deberes,
también los problemas
y a los profesores
les propuso temas.

Con su inteligencia
me da una lección:
se sabe las cosas
con antelación.

Desde ese momento
me gusta la escuela
pues aprendo el doble;
con profe y abuela.

¿No les conmueve la imagen? ¿Cuántos no habríamos deseado de bien pequeños que la abuela, en lugar de dejarnos en el colegio, se quedase con nosotros? La magia de Teresa es que sabe poner palabras a ese deseo infantil. Pero el mayor truco de esta Hada Buena de los versos (como se refiere a ella Ferris en la solapa del libro) es que juega con ellas hasta darles un ritmo perfecto; un ritmo que las empuja hasta el corazón y, como he dicho antes, por si fuera poco, no sólo nuestro corazón, sino también el de Teresa misma.
Teresa Rubiera tiene el mérito infinito de ser capaz de tocar su propio corazón de niña. Y si lo ha logrado con sus manos, con sus poemas y con sus versos, cómo no va a alcanzar el corazón de ese niño, de esa niña, que todos llevamos dentro; cómo no va a acariciar con sus dulces y hábiles palabras ese rinconcito escondido que cada una y cada uno de ustedes guarda debajo de su respiración, en esa cajita que llamamos alma.
¿Cómo se puede ser una Hada Buena y, además, escribir como un ángel?
Muchas gracias, Teresa, por invitarme a esta presentación, por elegirme para escribirte estas palabras, pero, sobre todo, gracias por el regalo de este libro que nos devuelve un poquito esa inocencia que nunca debimos perder.

Kate B.