Las chicas Gilmore: una serie imprescindible

1454151537_632011_1454152953_noticia_normalCuando tenía quince años había una serie en TV a la que estaba enganchada y que desapareció repentinamente: Las chicas Gilmore. Esta serie, a simple vista sencilla, contaba la historia de Lorelay, una madre joven -36 años- y Rory, su hija de 16 -de ahí lo de madre joven-. Viven juntas en un pueblo ficticio de Connecticut, Stars Hollow. Lorelay es hija de Emily y Richard Gilmore, un matrimonio muy adinerado y posicionado en la alta sociedad el que huye al dar a luz para evitar que estos sigan dominando y dirigiendo su vida y la de su hija, a pesar de que eso la obligue a empezar de cero y salir adelante a base de mucho esfuezo.  A raiz de que Rory se descubre como una estudiante modelo que quiere ir a Harvard, Lorelay se ve obligada a acudir a sus padres para pedir ayuda económica y meter a su hija en Chilton, la mejor escuela de la zona. Emily, la madre de Lorelay, aprovecha esta circunstancia para recuperar la relación con su hija y su nieta y accede a darles el dinero con la condición de que acudan cada viernes a su casa para cenar en familia. Esta última condición es la que da sentido y estructura a una trama aparentemente sencilla pero que te atrapará por las siguientes circunstacias:

  1. El carisma de los personajes. Los personajes de la familia Gilmore están muy bien definidos e interpretados. Consiguen que los adores incluso en sus peores momentos. No son perfectos, todo lo contrario y esa humanidad los hace adictivos.
  2. Los diálogos. La elocuencia, la rapidez y la creatividad de los diálogos hace que pases de reir a carjadas a emocionarte en cuestión de segundos. Te conviertes, inevitablemente, en un adicto a las respuestas de Lorelay y a la complicidad manifiesta en los diálogos entre ella y su hija.
  3. El pueblo. Stars Hollow es un pueblo en el que a todos nos gustaría vivir. A pesar de que parece que los personajes son entrometidos y que no hay margen para la intimidad se presenta como una sociedad colaborativa y muy positiva, cada personaje del pueblo solo quiere lo mejor para los demás y esa bondad han conseguido equilibrarla con el humor para que resulte divertida en vez de empalagosa.
  4. Los personajes secundarios. Están igual o mejor trabajados que los principales ybishop-herman se convierten en necesarios para el espectador a pesar de que su apariencia sea circunstancial o aparentemente superflua.
  5. Los valores. El guión trabaja diferentes valores en la familia, los vecinos, el trabajo, la amistad, el amor, los centros educativos… Por complicados o rebeldes que sean los personajes siempre muestran unos valores claros que ayudan al espectador a empatizar con ellos.
  6. Los defectos (que no las rarezas) de los personajes. Los principales personajes tienen muchos defectos a pesar de ser geniales. Lorelay se hincha e hincha a su hija a comida basura porque no es capaz de cocinar y es una gran inmadura, los abuelos Gilmore son egoistas y egocéntricos, Rory en ocasiones es cargante y pusilánime. Sin embargo eso es lo que los hace atractivos y lo que nos muestra constanmente que no tenemos que ser perfectos para ser valorados. Te ayuda a identificarte con los personajes. Todos tenemos un poco de cada uno.
  7. Las rarezas (que no los defectos). Todos tienen un punto raro. El que no es un obsesivo es un escéntrico y el que no es un antisocial y el que no tiene grandes problemas de personalidad o control emocional. Es la combinación de todas esas rarezas la que hace de Stars Hollow el pueblo perfecto.
  8. Las constantes referencias culturales. Los personajes, en diferente grado, son personas con curiosidades, formación y talento. En los diálogos son manifiesta descarga (1)constantemente con referencias reales a la cultura literaria, musical y artística del último siglo, incluso puedes tomarte algunas recomendaciones que hacen entre ellos como propias y seguir las lecturas de Rory, Paris y Dean o los grupos musicales de Jess o Lane…

En definitiva, todo lo que comento aquí se resume en un gran guión con unos diálogos sin ningún tipo de desperdicio. Y como Netflix acaba de sacar los cuatro capítulos que por fin cierran la serie que nos dejó en ascuas en el 2007 ¿por qué no aprovechamos y la vemos o la volvemos a ver? ¡Espero que este post os anime a hacerlo!

 

Día mundial contra el cáncer

No he podido evitar las lágrimas al ver este vídeo. Tienen razón, tienen razón en todo. No valoras la vida hasta que ves cómo tú mismo o alguien a quien quieres la está perdiendo. No valoras las pequeñas cosas hasta que las dejas de tener. No valoras los momentos hasta que son irrecuperables. Quizá deberíamos aprender a vivir y a valorar lo que en verdad importa.
Hace unos meses que en casa estamos luchando contra esta enfermedad, si habéis escuchado “La noche que me quieras- Amor” sabréis de quien hablo. Es un golpe que nunca esperas. Ni siquiera cuando ya lo has pasado antes vuelves a esperarlo. Ya murió mi abuelo de esta misma enfermedad hace doce años y pensé que habíamos cumplido el cupo, pero no.
Me identifico con el vídeo en muchos aspectos. Estoy aprendiendo mucho de esta situación, de ver a mi madre y Antonio luchar y valorar cada momento, de ver como trata de eternizar cada instante de paz.
Mis aspiraciones laborales han bajado, siempre pensaba en montar una empresa que me diera mucho dinero aunque tuviera que trabajar quince horas al día. Ahora pienso en trabajar lo justo para vivir bien y tener esas horas disponibles mí misma y para la gente que me importa.
Echa un ojo al vídeo y luego me cuentas tus impresiones.

Big Hero6: para padres e hijos

Si Big Hero6 hubiera existido cuando yo tenía 8 años seguramente mi vida hubiera sido diferente.

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Esta es la nueva imagen de los empollones de disney

La última película de animación estrenada por Disney, que combina el estilo americano con el japonés ha superado con creces mis expectativas. Por supuesto, como casi todas las películas infantiles comienza con una historia dramática, que en este caso además, se refuerza con un suceso digno de dejar a un niño en un estado de catatonia (y a mí en una butaca buscando clínex). Pero a partir de ahí el desarrollo de la historia va in crescendo hasta volver a emocionarte no en una o dos ocasiones, en unas cuantas más.

Los personajes principales, un niño de 13 años y un robot bonachón creado para actuar como cuidador de enfermos, emprenden una aventura implicando a un grupo de empollones que en este caso son los más molones de la ciudad. Los animadores deciden cambiar el rol del listo de la clase convirtiéndolo en un personaje intrépido, divertido y admirable…y es que la ciencia no tiene por qué ser aburrida, todo lo contrario. Seguramente de haber visto esta película a la edad que todavía estaba forjando mis intereses hubiera elegido una profesión científica (y por supuesto me hubiera tenido que ir de España…pero no me voy a meter con los políticos ahora).

Una curiosidad: la escala que utiliza Baymax para evaluar la intensidad del dolor es la misma que empleamos los psicólogos en los tests de emociones para niños.
Una curiosidad: la escala que utiliza Beimax para evaluar la intensidad del dolor es la misma que empleamos los psicólogos en los tests de emociones para niños.

La película combina el humor, la genialidad, la creatividad, la ciencia, los valores, la psicología y la inteligencia emocional de un modo sublime y original. La calidad de la animación consigue que la expresividad de los personajes deje en jaque a los actores de carne y hueso y te lleve de la risa al llanto como si fueras una marioneta.

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Beimax es un perfecto Sancho Panza, en todos los sentidos.

Creo que sería muy positivo que los padres que puedan acudan al cine a verla con sus hijos. Y digo al cine porque así estarán colaborando en que estos grandes artistas de Pixar y Disney continúen creando personajes e historias que nos hagan vibrar y disfrutar como niños.